La vida puede ser finita, pero el origen puede llegar a ser infinito.
Aunque deseamos que nuestra existencia sea larga y próspera, el tiempo pasa rápidamente y nos hace conscientes de las alegrías y desafíos que nos rodean. Experimentamos momentos felices que nos hacen latir de emoción y momentos difíciles que nos hacen llorar. A lo largo de nuestro camino, encontramos diferentes senderos que se entrelazan, algunos desaparecen y otros se convierten en nuevas rutas, como amigos, familiares y seres queridos.
Cuando encontramos a alguien especial en nuestro camino, alguien que nos acompaña durante toda nuestra vida, el viaje se vuelve maravilloso y más fácil. Cada paso se convierte en un recuerdo, una aventura, un tropiezo o una enseñanza que quedará en nuestra memoria para siempre. Al final, todo lo que hemos aprendido se convierte en el peso de nuestra vida.
La vida es frágil como el papel y resistente como una piedra, pero siempre hermosa como la luz. Sin embargo, cuando llega la oscuridad, las arrugas desaparecen y nuestra memoria puede plegarse hasta desaparecer, dejando un silencio eterno.
Esta escultura única posee una piedra de cuarcita que hace dos mil años un romano usó para construir una calzada en el Alto del Temeroso. Después de tanto tiempo, esta piedra fue retirada para construir la Autovía del Duero A-11, que conecta Burgo de Osma y Soria. Esta piedra representa el recuerdo de los desconocidos que caminaron por la calzada durante dos mil años, cada uno con su propia historia y vivencias.
Esta obra de arte es una pieza única hecha con la técnica mixta de papel maché y tallado, que simboliza la eternidad de la vida y el valor de los recuerdos.
Año: 2020
Medidas: 15x16x21 cm
Peso: 2.900 gr.
Escultura finalista en el II CONCURSO INTERNACIONAL DE ESCULTURA ICRE (https://icre.cat/es/concurs/)


















