Franz Kafka fue muy crítico con sus dibujos, refiriéndose a ellos en 1922, dos años antes de su muerte, con los siguientes términos: “No son dibujos para mostrar a nadie. Tan solo son jeroglíficos muy personales y, por tanto, ilegibles. (…) Mis figuras carecen de las proporciones espaciales adecuadas. No tienen un verdadero horizonte”… “Los dibujos son rastros de una pasión antigua, anclada muy hondo”
Quise representar su dibujo de «El Pensador» como inicio de mi pasión, este arte que estoy descubriendo, y que para mi sí representa mucho, experimento, conocimientos y pasión expresado con papel.
Quiero exportar la literatura a esculturas a mi manera, como Kafka hizo con sus dibujos, pero con la diferencia que yo sí quiero que se conozcan!
El Pensador, de Franz Kafka.
Figura en cartapesta de 15×8 cm. Marzo 2015. Sevilla
